Este escrito fueron unos puntos  de los que hablaríamos antes de dialogar con él por teléfono.  Una recopilación de correos eletrónicos que tuvimos antes del podcast.  Hay puntos que no se dijeron en el Rodcast que pueden leer aquí. Al final dejo un link de la entrevista en Youtube.

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¿Qué le gusta hacer?

  • En ratos libres qué es lo que hace en ratos libres.

En mis ratos libres me gusta ir al teatro, al cine, Celebrar con mi familia por cualquier pretexto. Ahondar con amigos en conversaciones de proyectos que hicimos, que haremos y que nunca haremos. Ver películas de comedia en casa. Oír música de todo género en alto volumen y en lo posible nunca atender el teléfono y cuando digo nunca es nunca.

Inicios

  • ¿Desde dónde comienza esta aventura en el doblaje, locución, en el teatro?

Mi presencia en el teatro ha estado desde pequeño, ya que mi hogar siempre estuvo impregnado de este. Mi padre es escritor y Director de obras teatrales de corte infantil; en su mayoría de Títeres y mi madre fue actriz y tenía un gran taller de vestuario para Teatro, Ballet y opera, por lo tanto era imposible que no viviera el aroma de la crítica hacia el medio artístico. A los 12 años creo haber visto todas las operas, zarzuelas y Ballet clásicos habidos y por haber. Por lo menos las producciones nacionales y aquellas internacionales que nos visitaron. Paralelo a mis estudios regulares de formación escolar siempre indagué en las artes escénicas y a los propios 12 años ya estaba sobre un escenario recibiendo aplausos. Una vez culminé mis estudios universitarios (Publicidad), literalmente colgué la toga, birrete y título y me entregué al teatro.Para poder cubrir gastos personales decidí buscar algún trabajo que tuviera competencia con mis intereses artísticos; y es cuando leo en el periódico un aviso donde solicitan personal capacitado para dirigir actores de locución. Me creo capaz y me acerco al lugar. Hice el casting y sorpresivamente me invitaron a que desde el día siguiente protagonizara una tele novela brasilera sin siquiera hacer entrenamiento. Este Don ya era algo reservado para mí. Luego de ese 1988, aún sigo en este vértigo emocionante.

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Experiencias

  • ¿Anécdotas, historias inéditas, enseñanzas que le ha dejado este arte?

La principal enseñanza que me ha dejado este arte es que puedes aniquilar sueños o estallar alegrías. Puede sonar un tanto dramático esto pero es así. La obediencia y disciplina que le impregnes a este trabajo definitivamente impacta ante el tele espectador o el radio escucha. Cuantas veces no hemos oído decir: “Esa no es la voz de Pedro Picapiedra o la de Pablo Mármol” y enseguida cambias de canal defraudado; o “Esa voz está extraña, no me gusta” cambias de canal defraudado; o un grito angustioso después del corte de comerciales: “¡EMPEZÓ!” ¡Apúrate que ya empezó”. Si logramos atrapar a una audiencia a ver un film o lo que sea con un idioma “prestado” es porque lo hemos hecho bien, es porque a simple vista el espectador se marea y hasta cree que el actor original habla en el idioma que escucha y se entrega a la trama. Eso es un excelente doblaje. A parte de la enseñanza personal de lo que narremos sobre todo de historia, es que informas bien si tu cadencia es precisa, sea tú voz blanca, grave, atiplada, etc.

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Como anécdota, entre tantas, recuerdo que una vez le dije a mi abuela y tíos que vieran una película que había doblado (Doblaba a Denzil Washington) y todos nos reunimos frente al televisor y mientras comíamos cotufas (Palomitas), decían: ¡Qué bien Rubén! ¿Te pagaron bien? ¡Igualito!, mientras Yo sonreía un tanto apenado, Una Tía llamaba una amiga para que también viera el film; y al final me aplaudieron, mi abuela lloró y me dijo: ¡Llegaste a Hollywood hijo! Le dije: No es para tanto abuela y me respondió: ¡Claro que sí! ¡Qué maravilla el maquillaje que te hicieron, Casi no se parece a ti. Te ves como más negrito. Cuando les explique que era mi voz, no el actor, me dijeron: “ …Pero lo buscaron igualito a tú voz”

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Otra historia o anécdota inédita es que en una oportunidad tuve que doblar conjunto en la misma cabina, sentados a unos 10 centímetros de distancia, un capitulo final de una novela, una escena amorosa donde los personajes se besaban y terminaban haciendo el amor. La actriz sudaba a chorros y más atrás Yo. Era una escena caliente, caliente; de pronto debajo de la silla la actriz empezó a rozar su pie con mis pantorrillas y al rato Yo con mi mano rozaba muy cerca su muslo y jugaba con la costura de su Jean suavemente, a lo que ella hizo lo mismo pero sobre mi muslo, el cual apretaba a placer espasmódico; esto sin mirarnos, solo con los ojos fijos al televisor y al guión. Los gemidos, las respiraciones y chasquidos de besos que nos oíamos a través de los audifonos eran de verdad. El tragar grueso y la voz entrecortada fue bestial y veraz. En momentos la miraba con cuidado de que no me viera y al rato Ella hacia lo mismo. En el momento de la cópula en sí en la escena, Ella estrechó su mano fuerte a la mía y “allí llegamos” en la novela, al clímax total. Ella cerró sus ojos e interpretó el final sin ver la pantalla ante mis ojos perplejos clavados en su perfil, mientras exhalaba un aliento de placer enmarcado de sus labios tan turgentes e inflamados y ese ininarrable retorcijón de sus piernas. FIN decía ya el generador de caracteres. Nos separamos, nos sonreímos sin vernos a la cara, nos levantamos de las sillas y salimos del estudio cada quién por su lado. Ella se desapareció vía al baño y Yo a fumar un cigarrillo en las afueras de la empresa con mi corazón a millón. Desde esa vez, nunca fue igual. Siempre al descuido nos veíamos y nos decíamos tanto sin decir nada, sin citar o comentar el momento. Fuimos infieles a nuestras parejas porque tanto Ella como Yo, estoy seguro, hicimos el amor ante la estampa vouyerista del técnico que nunca detuvo la escena pero de seguro también se calentó. El doblaje es pasión por lo cuatro costados. Sí Señor.

Actualidad

  • ¿En qué trabaja en la actualidad y qué planes hay para el futuro personal y profesionalmente?

En la actualidad trabajo como locutor, Actor, Director y dramaturgo teatral y como soporte de entrada monetaria, realizo muñecos de variadas escalas tanto para obras teatrales como para agencias de publicidad, además de hacer los muñecos “mascotas” de agrupaciones deportivas nacionales (Baseball y Basketball). Planes muchos ya que como dramaturgo, la tarea de expresar ideas y crear reflexión de vida no termina nunca. Por ahora, me aventuro en la producción de un seriado para televisión de un programa infantil usando como canal comunicante el títere los cuales realizo y manejo.

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Guasón

  • ¿El inicio del personaje, experiencias y anécdotas con el personaje, relación con los demás actores de doblaje, si ya se retiró de hacerlo, y/o lo seguirá haciendo hasta el fin?

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No me he retirado y la verdad ni se me ha ocurrido hacerlo pues esta rama de la profesión me apasiona, me he hecho adicto al doblaje, hasta más que de la actuación en vivo y directo – a excepción del cine que también es totalmente seductor y orgásmico-. Te cuento que este ha sido el casting más extraño que he hecho en toda mi vida pues el éxito lo logré por la “simple risa”. Para aquellos tiempos ni me disponían ni tampoco me prestaba mucho para el doblaje de comics, caricaturas o comiquitas; mi voz no era muy funcional para esto, a no ser que se tratase de humanos en el capítulo; pero llegó un personaje que se prestó perfectible para mi registro que fue “El Demonio de Tazmania” de looney Tunes. Este personaje debo decir me llevó a los límites del cansancio vocal pero era de un divertido total sonorizar sus insólitas y disparatadas secuencias. Paralelo a este rol, estaba ya por los cientos de capítulos haciendo la voz al español del entrevistador y periodista Geraldo Rivera en su programa Geraldo Show. El doblar a ambos, además de protagonizaciones en telenovelas brasileras para la red O Globo de Brasil, causó estragos en general: Disfonía y hasta en su momento afonía. Cosa atroz. Me piden hacer el casting del Guasón, al cual digo que no, era imposible, por lo menos en esos instantes para mí, abordar esta responsabilidad, más sin embargo, enfrenté el reto. Debo reconocer que ese día, ya cierre de jornada, solicité que solo haría la risa como última bala del día. Tomé el aire preciso, apoyé mi músculo transverso abdominal y dejé fluir con la presión de los intercostales, la estrepitosa carcajada a mandíbula batiente. Sentí hasta catatonia al final. Que la tensión se bajaba y destellos de luces a mi alrededor. Me dije: “… Estoy agotado, debo descansar”. Esto fue un viernes. Al lunes siguiente me dijo el Director artístico: “Amigo… hay que darle una vuelta a tus personajes, descansarás, tomarás una semana de vacaciones”; -me creí despedido indirectamente-; El canal Warner te quiere en el Guasón y debes decir que sí. Acepté. Amén del respeto de la voz que oía en la referencia, necesité imprimirle un mayor poderío. Recordé las cadencias que le hiciera en otrora el actor de doblaje mexicano que interpretó al español el trabajo de César Romero en la serie de los 70´, además de las inflexiones magistrales de Jack Nicholson en el film Batman y le di cierta voz amanerada con sesgos de gravedad absoluta. Desde ese entonces lo hice mío. Ya hace más de una década de esto y aún, apenas hace una semana lo sigo representando con total gusto y entrega. Con respecto a la relación con los compañeros, pues excelente, y me refiero específicamente a la relación con los diferentes Batman que han pasado, todos fabulosos. Vaya mi saludo a Framk Maneiro (Maestro referencial y amigo con quién compartí los inicios de ambos personajes y tuvimos charlas en el cafetín con toda la seriedad y profundidad del caso al comprometernos con esta serie. Tremendo sujeto este. Suprema su calidad humana y oxigenante su desbordado optimismo), Jesús Lista (Estupendo y potencial imitador y locutor de radio en programas musicales de Salsa) y Hector Intriago (Vibrante potencial de calidad para la nueva generación y ejemplar su respeto ante este mundo anónimo)

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Consejos

  • ¿Algún consejo práctico para quienes desean comenzar, para quienes están comenzando y/o para quienes ya está en el arte, ya sea de doblaje o en teatro?

Esto de dar consejos es difícil. Yo quiero que me aconsejen más bien. No todos están prestos a recibir consejos o por lo menos lo entienden de forma errada. Mejor hablemos de sugerencias muy subjetivas, lo cual no quiere decir que sean leyes “acondicionantes” absolutas.

Para quienes desean comenzar:

Esto del doblaje no es broma, no es juego sin pasión, no es “Tengo varias voces que puedo hacer”. Esto del doblaje es fuego en donde puedes arder sino te preparas. No es leer bien, no es tan solo interpretar bien, no es imitar lo que hace el otro, no es grabar y grabar y grabar líneas para cobrar y cobrar y cobrar. No es cantidad sino cualidad. El trabajo del actor de doblaje a pesar de ser anónimo, por lo menos en nuestro País, es proyectar y tener cobertura en un idioma del trabajo que hiciera con la mayor voluntad y profesionalismo un actor/Actriz original. De uno depende que perpetúe la labor hecha de una gran producción. Cuando me tocó interpretar a Marlon Brandon en “Un tranvía llamado deseo”, leí la obra, supe del actor, del autor, vi la película en casa y después con propiedad humilde enfrente el rol. Hay que prepararse en las artes escénicas, conocer sus métodos. Si se tiene el talento vocal, por lo menos asistir al teatro, ver buen cine, ser crítico y autocrítico.

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Para quienes estamos:

Algo salpica de lo anterior. Ya al pasar de los años he descubierto algunas técnicas que me han servido de gran ayuda. Solo podría por lo pronto compartir que estudiar y/o atender la respiración del actor original al doblar un personaje puede ser un punto garante de exactitud en la actuación. Se hace veraz el ver el personaje ya doblado. Lo comprobé cuando doblé por primera vez a Morgan freeman en sueños de fuga y Yo mismo me asombré sin ánimos de vanidad. Y otra, el trabajo en equipo es fundamental. De pronto puedes sentir que el operador o técnico no tiene gran experiencia en la actuación o en la técnica de la sincronía, pero si éste tiene alguna duda, pues no la combatas, ya que si se crea disyuntiva es porque algo extraño ocurre. Seamos humildes y diligentes. Seremos grandes al respetar los sabios e ignorantes si así nos parece. El triunfo es general, grupal, no personal. Sin la tecnología ninguna voz alcanza hallazgo alguno, a no ser que sea la voz interior pero eso es “harina de otro costal”.

Despedida

  • ¿Cómo podemos contactarlo si desea, un mensaje para sus fans, palabras finales?

No gozo de una página Web, más que de las redes sociales como Facebook: Rubén León o el correo electrónico personal: rubenleonseis@hotmail.com. He leído comentarios en portales acerca de mis trabajos en el doblaje y créanme que contento y orgulloso agradezco el tiempo invertido que han tenido los fans para descargar sus opiniones importantísimas acerca de mi doblaje. Gracias la verdad. Este tipo de manifestaciones de respeto y ánimo le dan un gran sentido a todo esto. De hecho, este tipo de entrevista jocosa denominada Pod cast da fe de Ello. Muchas gracias.

 

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…Hasta la próxima en el PODCAST amigo Rodrigo

 

¡¡¡JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA!!!

 

La Última Respuesta
Isaac Asimov

Murray Templeton tenía cuarenta y cinco años, estaba en la flor de su vida, y todas las partes de su cuerpo funcionaban en perfecto orden excepto algunas porciones clave de sus arterias coronarias, pero eso era suficiente.

El dolor vino de pronto, ascendió hasta un punto intolerable, y luego descendió progresivamente. Pudo sentir que su respiración se relajaba, y una especie de bendita paz lo invadió.

No hay placer como la ausencia de dolor… inmediatamente después del dolor. Murray sintió una ligereza casi aturdidora, como si estuviera elevándose en el aire y flotando.

Abrió los ojos, y notó con distante regocijo que los demás que ocupaban la habitación estaban aún agitados. Se hallaba en el laboratorio cuando el dolor le había golpeado, casi sin advertencia, y cuando se había tambaleado había oído gritos de sorpresa de los demás antes de que todo se desvaneciera en una abrumadora agonía.

Ahora, con el dolor desaparecido, los demás estaban aún yendo de un lado para otro, aún ansiosos, aún apiñándose en torno a su cuerpo caído…
…que, se dio cuenta de pronto, estaba tendido boca abajo.

Estaba ahí en el suelo, brazos y piernas abiertos, el rostro contorsionado. Y estaba ahí de pie, en paz, observando.

Pensó: ¡milagro! Los chiflados de la vida después de la vida tenían razón.

Y aunque aquella era una forma humillante de morir para un físico ateo, apenas sintió una ligera sorpresa, y ninguna alteración de la paz en la cual se hallaba inmerso.

Pensó: debe de haber algún ángel –o algo– viniendo a por mí.

La escena terrestre estaba desvaneciéndose. La oscuridad iba invadiendo su conciencia, y lejos, en la distancia, como un último vislumbre, había una figura de luz, vagamente humana en su forma, y radiando calor.

Murray pensó: vaya broma, estoy yendo al Cielo.

Mientras pensaba esto, la luz se desvaneció pero el calor siguió. No hubo disminución en la paz, pese a que en todo el Universo tan sólo quedaba él… y la Voz.

La Voz dijo:

–He hecho esto tan a menudo, y sin embargo aún tengo la capacidad de sentirme complacido con el éxito.

Murray sintió deseos de decir algo, pero no era consciente de poseer una boca, lengua o cuerdas vocales. Pese a todo, intentó emitir un sonido. Intentó, sin boca, susurrar palabras, o respirarlas, o simplemente impulsarlas fuera con una contracción de… lo que fuera.

Y brotaron. Oyó su propia voz, completamente reconocible, y sus propias palabras, infinitamente claras.

Murray preguntó:

–¿Es esto el Cielo?

La Voz le respondió:

–Este no es ningún lugar, tal como tú entiendes la palabra «lugar».

Murray se sintió azarado.

–Perdón si sueno como un estúpido, pero ¿tú eres Dios? Sin cambiar de entonación o estropear de ninguna forma la perfección del sonido, la Voz consiguió sonar divertida.

–Es extraño que siempre se me pregunte eso, por supuesto en un número infinito de formas. No hay ninguna respuesta que yo pueda dar y que tú puedas comprender. Yo soy…, lo cual es todo lo que puedo decir que sea significativo y que tú puedas cubrir con cualquier palabra o concepto que prefieras.

–¿Y qué soy yo? –preguntó Murray–. ¿Un alma? ¿O también soy tan sólo una existencia personificada?

Intentó no sonar sarcástico, pero tuvo la impresión de que fracasaba. Entonces pensó fugazmente en añadir un «Vuestra Gracia» o «Santísimo» o algo para contrarrestar el sarcasmo, y no pudo conseguir decidirse a hacerlo pese a que por primera vez en su existencia especuló con la posibilidad de ser castigado por su insolencia –¿o pecado?– con el Infierno, o lo que se le correspondiera.

La Voz no sonó ofendida.

–Tú eres fácil de explicar… incluso para ti. Puedes llamarte a ti mismo un alma si eso te complace, pero lo que realmente eres es un nexo de fuerzas electromagnéticas, dispuestas de tal modo que todas las interconexiones e interrelaciones son exactamente imitativas de aquellas de tu cerebro en tu Universo–existencia… hasta el más mínimo detalle. De tal modo que posees tu
capacidad de pensamiento, tus recuerdos, tu personalidad. Y te sigue pareciendo que tú eres tú.

Murray se dio cuenta de su propia incredulidad.

–Quieres decir que la esencia de mi cerebro es permanente.

–En absoluto. No hay nada en ti que sea permanente, excepto lo que yo elija hacer permanente. Yo formé el nexo. Yo lo construí mientras tú tenías existencia física, y lo ajusté al momento en el cual la existencia fallara.

La Voz parecía claramente complacida consigo misma, y tras una momentánea pausa prosiguió:

–Una intrincada pero absolutamente precisa construcción. Por supuesto, puedo hacer lo mismo con cualquier ser humano de tu mundo, pero prefiero no hacerlo.

Hay un cierto placer en la selección.

–Entonces eliges a muy pocos.

–Realmente muy pocos.

–¿Y qué ocurre con el resto?

–¡El olvido! Oh, por supuesto, tú imaginas el Infierno.

Murray hubiera enrojecido de haber tenido la capacidad de hacerlo.

–No –dijo–. Eso queda fuera de cuestión. Sin embargo, jamás hubiera creído ser tan virtuoso como para atraer tu atención como uno de los Elegidos.

–¿Virtuoso? Ah…, entiendo lo que quieres decir. Es fastidioso tener que forzar mi pensamiento a descender lo bastante como para permear el vuestro. No, no te he elegido por tu capacidad para el pensamiento, como he elegido a otros, a cuatrillones, de entre todas las especies inteligentes del Universo.

Murray se sintió repentinamente curioso, el hábito de toda una vida.

–¿Los eliges a todos por ti mismo, o hay otros como tú? –preguntó.

Por un fugaz momento, Murray creyó adivinar una reacción de impaciencia ante aquello, pero cuando la Voz llegó de nuevo no había emoción en ella.

–El si hay o no otros es algo irrelevante para ti. Este Universo es mío, y sólo mío. Es mi invención, mi construcción, destinado sólo para mis propósitos.

–Y sin embargo, con cuatrillones de nexos que has formado, ¿pierdes tu tiempo conmigo? ¿Tan importante soy?

–No eres en absoluto importante –dijo la Voz–. También estoy con los demás en una forma que, para tu percepción, parecería simultánea.

–¿Y sin embargo eres uno?

De nuevo un asomo de diversión. La Voz dijo:

–Buscas atraparme en una contradicción. Si tú fueras una ameba que puede considerarse individualidad únicamente en conexión con las células individuales, y tuvieras que preguntarle a un cachalote, hecho por más de treinta cuatrillones de células, si era uno o muchos, ¿cómo podría responder el cachalote de modo que fuera comprensible para la ameba?

–Pensaría en ello –dijo Murray secamente–. Puede hacerse comprensible.

–Exacto. Esa es tu función. Pensarás.

–¿Con qué fin? Tú ya lo sabes todo, supongo.

–Aunque lo supiera todo –dijo la Voz–, no podría saber que lo sé todo.

–Eso suena un poco como filosofía oriental –dijo Murray–, algo que suena profundo precisamente porque carece de significado.

–Prometes –dijo la Voz–. Respondes a mi paradoja con una paradoja… excepto que la mía no es una paradoja. Considera. Existo eternamente, pero ¿qué significa eso? Significa que no puedo recordar haber surgido a la existencia. Si pudiera recordarlo, entonces no hubiera existido eternamente. Si no puedo recordar haber surgido a la existencia, entonces hay al menos una cosa, la naturaleza de mí mismo empezando a existir, que no sé.

»Además, aunque lo que yo sé es infinito, también resulta cierto que lo que queda por conocer es igualmente infinito, ¿y cómo puedo estar seguro de que ambos infinitos son iguales? La cualidad infinita del conocimiento potencial puede ser infinitamente más grande que la infinitud de mi actual conocimiento. He aquí un ejemplo simple: si yo supiera todos los números enteros pares, conocería un número infinito de datos, y sin embargo no conocería ni un solo número entero
impar.

–Pero los números enteros impares pueden ser derivados –dijo Murray–. Si divides cada número entero par de toda la serie infinita por dos, tendrás otra serie infinita que contendrá en ella la serie infinita de números enteros impares.

–Has captado la idea –dijo la Voz–. Me siento complacido. Tu tarea será encontrar otras vías como esta, mucho más difíciles, de lo conocido a lo aún no conocido. Tienes tus recuerdos. Recordarás todos los datos que hayas recogido o aprendido alguna vez, o que posees o que podrás deducir de esos datos. Si es necesario, podrás aprender los datos adicionales que consideres pertinentes para los problemas que tú mismo te plantees.

–¿No puedes hacer todo eso por ti mismo?

–Puedo –dijo la Voz–, pero es más interesante de esta forma. Construí el Universo a fin de tener más datos con los que enfrentarme. Inserté en él el principio de la incertidumbre, la entropía, y otros factores de azar, a fin de hacer que el conjunto no resultara instantáneamente obvio. Ha funcionado bien, y me ha divertido durante toda su existencia.

»Luego introduje complejidades que produjeron primero la vida y luego la inteligencia, y la utilicé como fuente para un equipo de investigación, no porque necesitara su ayuda, sino porque introduciría un nuevo factor de azar. Descubrí que no podía predecir la siguiente pieza interesante de conocimiento conseguida, de dónde procedía, por qué medios se derivaba.

–¿Ha ocurrido eso alguna vez? –preguntó Murray.

–Por supuesto. Nunca pasa un siglo sin que aparezca algún detalle interesante en algún lugar.

–¿Algo en lo que tú hubieras podido pensar por ti mismo, pero que aún no habías hecho?

–Sí.

–¿Crees realmente que hay una posibilidad de que yo te complazca de esa forma? –preguntó Murray.

–¿En el próximo siglo? Virtualmente no. A largo plazo, sin embargo, tu éxito es seguro, puesto que estarás dedicado eternamente a ello.

–¿Estaré pensando durante toda la eternidad? ¿Para siempre?

–Sí.

–¿Con qué fin?

–Ya te lo he dicho. Para descubrir nuevo conocimiento.

–Pero más allá de eso. ¿Con qué fin debo descubrir nuevo conocimiento?

–Eso es lo que hiciste en tu vida ligada al Universo. ¿Cuál era tu finalidad entonces?

–Conseguir un mejor conocimiento que sólo yo podía conseguir –contestó Murray– . Recibir el aprecio de mis compañeros. Sentir la satisfacción del éxito sabiendo que disponía tan sólo de un tiempo limitado para alcanzarlo. Ahora sólo podría conseguir lo que puedes conseguir tú mismo si lo desearas con un mínimo esfuerzo. Tú no puedes reconocer mis méritos; tu puedes únicamente divertirte. Y no hay ningún mérito ni satisfacción en un éxito cuando dispongo de toda la eternidad para conseguirlo.

–¿Y no consideras el pensamiento y los descubrimientos valiosos por sí mismos? –preguntó la Voz–. ¿No encuentras que es innecesario requerir otro fin?

–Para un tiempo limitado, sí. No para toda la eternidad.

–Entiendo tu punto de vista. Sin embargo, no tienes elección.

–Tú dices que tengo que pensar. Pero no puedes obligarme a hacerlo.

–No pienso obligarte directamente –dijo la Voz–. No necesito hacerlo. Puesto que no tienes nada que hacer excepto pensar, pensarás. No sabes cómo no pensar.

–Entonces me proporcionaré yo mismo una meta. Me inventaré una finalidad.

–Por supuesto, puedes hacerlo –dijo la Voz, tolerante.

–Ya he encontrado una finalidad.

–¿Puedo saber cuál es?

–Ya la conoces. Sé que no estamos hablando de la forma habitual. Tú ajustas mi nexo de tal forma que yo creo oírte y creo estar hablando, pero tú me transfieres los pensamientos y recoges directamente los míos. Y cuando mi nexo cambia con mis pensamientos, tú eres inmediatamente consciente de ellos y no necesitas mi transmisión voluntaria.

–Estás sorprendentemente en lo cierto –admitió la Voz–. Eso me complace. Pero también me complace que me digas tus pensamientos voluntariamente.

–Entonces te los diré. La finalidad de mi pensamiento será descubrir una forma de interrumpir este nexo mío que tú has creado. No deseo pensar para ninguna finalidad útil excepto divertirte. No deseo pensar eternamente para divertirte. No deseo existir eternamente para divertirte. Todo mi pensamiento irá dirigido hacia terminar con el nexo. Eso me divertirá a mí.

–No tengo ninguna objeción a eso –dijo la Voz–. Incluso el pensamiento concentrado acerca de cómo terminar tu propia existencia puede dar como resultado, pese a ti mismo, algo nuevo e interesante. Y, por supuesto, si tienes éxito en ese intento de suicidio no habrás conseguido nada, puesto que instantáneamente puedo reconstruirte y en una forma tal que haga imposible repetir tu método de suicidio. Y si tú encuentras otra forma aún más sutil de interrumpir tu existencia, te reconstruiré con esa posibilidad también eliminada, y así sucesivamente. Puede ser un juego interesante, pero pese a todo seguirás existiendo eternamente. Esta es mi voluntad.

Murray sintió un estremecimiento, pero sus palabras brotaron con una perfecta calma.

–¿Estoy pues en el Infierno, después de todo? Tú has dado a entender que no existe ninguno, pero si esto fuera el Infierno tú podrías estar mintiendo como parte del juego del Infierno.

–En ese caso –dijo la Voz–, ¿de qué serviría asegurarte que no estás en el Infierno? Sin embargo, te lo aseguro. No hay aquí ni Cielo ni Infierno. Sólo existo yo.

–Considera entonces que mis pensamientos pueden resultarte inútiles –dijo Murray–. Si vengo a ti sin nada útil, ¿no será mejor para ti el… desarmarme, y no tomarte más molestias conmigo?

–¿Como una recompensa? ¿Deseas el Nirvana como premio al fracaso, y pretendes asegurarme ese fracaso? No hay trato aquí. No fracasarás. Con una eternidad ante ti, no puedes evitar el tener al menos un pensamiento interesante, por mucho que tú intentes lo contrario.

–Entonces crearé otra finalidad para mí. No intentaré destruirme. Estableceré como meta el humillarte. Pensaré en algo en lo que no solamente no hayas pensado nunca, sino en lo que nunca puedas llegar a pensar. Pensaré en la última respuesta, la respuesta definitiva, más allá de la cual no existe más conocimiento.

–No comprendes la naturaleza del infinito –dijo la Voz–. Puede que haya cosas que aún no me haya molestado en conocer. No puede haber nada que yo no pueda conocer.

–No puedes saber tu principio –dijo Murray pensativamente–. Tú mismo lo has dicho. Por lo tanto no puedes saber tampoco tu final. Muy bien. Esa será mi meta, y esa será la última respuesta. No me destruiré a mí mismo. Te destruiré a ti… si tú no me destruyes a mí primero.

–¡Ah! –exclamó la Voz–. Has llegado a eso mucho antes de lo normal. Empezaba a preocuparme de que te tomara tanto tiempo. ¿Sabes?, no hay nadie de esos que tengo conmigo en esta existencia de perfecto y eterno pensamiento que no tenga la ambición de destruirme. Es imposible.

–Tengo toda la eternidad para pensar en una forma de hacerlo –dijo Murray.

–Entonces intenta pensar en ello –dijo la Voz en tono neutro. Y desapareció.

Pero Murray tenía ahora su finalidad, y se sentía contento.

Porque, ¿qué podía desear cualquier Entidad, consciente de la existencia eterna…, excepto un fin?

¿Para qué otra cosa había estado buscando la Voz a lo largo de incontables miles de millones de años? ¿Y para qué otra razón había sido creada la inteligencia y reservados algunos especímenes para ponerlos a trabajar, excepto para ayudar en esa gran búsqueda? Y Murray pretendía ser él, y sólo él, quien tuviera éxito.

Cuidadosamente, y con la emoción de la finalidad, Murray empezó a pensar. Tenía mucho tiempo para ello.

Encontramos a Mario Filio antes de que imoartiera un taller en su estudio. Hoy, en nuestro sexto podcast, un locutor quien no necesita presetación pues una gran trayectoria en el doblaje y la locución lo respaldan. Cerca de 30 años en el medio haciendo lo que ama y disfruta, nos lo comparte, además de otras historias personales de él mismo. Mario Filio, en el Rodcast número seis.

¡ABRE TUS OIDOS!

rodcast.pod@gmail.com
EUA:
(479)-857-2875
México:
(55)-3724-2510

Locutor: Rodrigo A. P.
Producción: Mario Salcido

Video  —  Posted: December 31, 2013 in Uncategorized
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Al fin, en este 5to episodio hemos entrevistado al chileno Rubén Antonio Pérez Jara: actor de doblaje y locutor comercial, quien es conocido por ser la voz en títulos e insertos de las animaciones de Warner Bros para latinoamérica. Nos habla sobre su infancia en Chile, los cambios que enfrenta al llegar a Venezuela y de sus experiencias al trabajar para animaciones, radios, television, y distintas otras ramas en la publicidad. Sin duda alguna, un invitado del cual es bueno saber de él. ¡Disfrútalo!.

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Locutor: Rodrigo A. P.
Producción: Mario Salcido

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Conversamos con Rubén León, actor de teatro y de doblaje de Venezuela. Nos platica sobre sus inicios, algunas experiencias y anécdotas; además, habla sobre sus personajes El demonio de Tazmanía y El Guasón como nunca antes. Un episodio más que seguro disfrutarás.

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Locutor: Rodrigo A. P.
Producción: Mario Salcido

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El invitado esta vez es Orlando Noguera. Locutor y actor de doblaje venezolano quien fue la voz en español para latinoamérica de Cerebro de la serie animada de Warner bros “Pinky y Cerebro”. La conversación la grabamos a principios de Enero de 2013. ¡Qué disfruten!

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Locutor: Rodrigo A. P.
Producción: Mario Salcido

Video  —  Posted: December 31, 2013 in Uncategorized
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Platicamos con Frank Carreño, locutor, director y actor de teatro y de doblaje de venezuela. Con su voz dió vida al personaje “Pinky”.

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